viernes 10 de junio de 2011

¿Pero cómo puedo ser tan zorra?

Todos sabeis que llevo muchos años trabajándome el culo de la perra y dilatando su ojete poco a poco. Al principio no le entraba ni un mísero dedo. La muy guarra gritaba de dolor cada vez que le follaba el culo con mi índice... Pero poco a poco fui haciendo grande aquel estrecho agujero, hasta conseguir que disfrutase más una buena follada anal que una vagin
El primer día que conseguí meterle mi polla fue glorioso. Ella estaba a cuatro patas y yo follándola a lo perrito mientras jugaba con mi dedo en su ano. Al final me harté y pensé que ya era hora de que ese apretadito agujero abrazase mi polla. La saqué, la puse en la entrada de su culo e hice fuerza.

 Ella gritaba como un cochinillo en el matadero, pero al final lo conseguí. Sus gritos de dolor me ponían cada vez más cachondo y acabé corriendome dentro, tan abundante, que al sacarla se cayó un chorretón de lefa fuera de su culo que le resbaló por los muslos hasta quedarse quieto sobre su pantorrilla. No tardó ni cinco minutos en confesarme que había sido el orgasmo más intenso de su vida.
 A partir de ese día, no sólo se quejaba sino que hasta me lo pedía. Y cuando yo no estaba, usaba diferentes plugs anales que llevaba durante todo el tiempo que estaba en casa. Y cuando yo sí estaba, me daba su culo para rompérselo una y otra vez. Llegó un momento en que apenas sí quería follar por el coño: le ponía infinitamente más ser poseída analmente.
 Un día, en plenas rebajas, nos encontrábamos de tiendas cuando la cerda, entre tarjetazo y tarjetazo, se llevó las manos a la cabeza.

-¿Qué pasa?-dije yo
- El plug -dijo ella con cara de susto-. He salido con él puesto. Se me ha olvidado quitármelo.
- No pasa nada, así tendrás el culo perfecto cuando lleguemos a casa, para darte tu merecido -contesté.

Cuando llegamos a casa, efectivamente, tenía su culo de zorra abierto a tope, y no tardé en correrme dentro de él. Me seguía poniendo burrísimo ver como después se le escurría hasta mancharle todas las piernas: ya tenía el culo abierto de por sí.
La muy guarra tomó como costumbre salir con el plug, y yo tomé como costumbre follarme su ojete dilatado al llegar a casa. Hasta que un día, al bajarle el tanga, vi que no estaba donde debería.

-¿Con qué derechos te crees para quitarte el plug sin mi permiso?
- No -dijo ella consternada-, no me lo he quitado. Se ha metido entero para adentro...

¿¿Pero cómo puedo ser tan zorra??

sábado 16 de octubre de 2010

Follándole el culo a la perra (video)

Aquí veis como me follo a esta puta como ella se merece: por el CULO. Quiero comentarios

video

lunes 27 de septiembre de 2010

La perra follada entre dos machos

20.35 h, a la puerta de un centro comercial

"Este hijo de puta no viene, se ha cagado" Pienso, mientras echo mano al móvil para mirar la hora. "Este maletín ya pesa como para estar esperando con él como un imbécil. Me voy a pirar" Levanto la cabeza y veo a un chico joven cruzando la esquina. Es bastante alto, fuerte y viste de sport "¿sera él?". Observo que viene directo hacia mi, pero unos metros antes gira y se mete directo por la puerta del centro comercial. Desilusionado, emprendo el camino hacia mi casa, cuando de repente algiuen me toca en la espalda.

-Ya te rindes?

Miro hacia atrás y veo a otro joven, de ojos claros, aproximadamente 1m.80 y bien parecido.

-Pensé que no venías... ya me marchaba para casa-le dije.
-Sabes que yo no te fallo, nunca lo he hecho
-Lo se, pero esto es diferente. Venga, vamos a una cafetería.

Caminamos un rato por la calle hablando de nosotros mismos y de cómo le ha ido el viaje a mi amigo y llegamos a un local del agrado de ambos. Tenía una mesa libre junto a la pared del fondo, tal y como buscábamos. Entramos, nos sentamos y pedimos dos cañas. Saqué el portátil del maletín y lo encendí.

-Vas a ver algo que te gustará-le digo.
-Lo que es peor, luego no sé si me podré levantar de la mesa sin dar demasiado el cante.

El portátil terminó de cargar y le inserté el lápiz de memoria. Me moría de ganas de hacer esto. Estaba super excitado. Hice unos ajustes en el ordenador para que mostrase los archivos ocultos y en un color más ténue que las demás y entre carpetas de asuntos del trabajo aparecio la que yo quería. "Perra". Mientras la abría, mi polla se ponía dura.

-¿Qué te parece, es bien puta verdad?
-Sin duda -me respondió- muy zorra, mira qué carita de puta. Parece que te está rogando que le des polla.
-Lo hacía - respondí entre risas. Mira aquí como se mete ella las bolas por el ojete. Las tuvo puestas un buen rato aquella tarde...

Estuvimos cosa de tres cuartos de hora viendo fotos de mi puta y comentándolas. Cuando terminamos y apagamos el ordenador, los dos tuvimos que esperar un tiempo prudencial para levantarnos, y, cuando pudimos hacerlo, procuramos tapar la zona de nuestras pollas con el abrigo en su caso y con el maletín del portátil en el mío por si acaso aún se notaba algo. Pagué las dos cervezas y abandonamos el local.

-Bueno, muchas gracias por todo, creo que es hora de irme al hotel - me dijo.
-Ah, ¿así que no quieres ver la sorpresa que te tengo preparada? - respondí, haciéndome el interesante - Esto no había hecho más que empezar, pero si ya te retiras...
-¿Qué sorpresa?
-Quería que te follaras a mi cerda. Pero ya veo que no tienes huevos de metérsela por el culo a una zorra de su categoría.

Los ojos se le pusieron como platos. Supongo que no esperaba escuchar esa frase de mí, pero creí observar como metía su mano en el bolso para intentar disimular el bulto de su polla.

-Y ella... ¿que opina al respecto? - me preguntó.
-¿Qué te importa eso? Ella hará lo que yo le diga. Y disfrutaría tu polla como nunca lo ha hecho.
-Pues si tú lo dices, no seré yo quien te ponga problemas. ¿A qué esperamos para reventarle el ojete?

Encantado con su idea, emprendimos el camino a mi casa. Yo tenía aparcado el coche a un par de manzanas, así que en 10 minutos estábamos ya entrando por la puerta de mi domicilio. Tenía llaves, pero preferí llamar al timbre. Abrió una mujer vestida de doncella, pero no era mi criada. Era mi perra. Llevaba zapatos de tacón blancos, una falda negra muy corta, ligueros e incluso cofia. En las manos, guantes negros, y sujetaba un plumero con la izquierda. En la derecha, un consolador color carne.

-Suelta eso zorra, hoy no te hará falta.
-¿Y se puede saber por qué no?- me respondió la muy perra.
- Porque hoy vas a tener dos de verdad para tí sola - dije, mientras mi amigo aparecía por la puerta.

Ella se asustó y retrocedió un poco, hasta la pared.

-¿Pero...?¿quién...? no!!
-Tu aquí vas a dedicarte a disfrutar y punto, la opinión déjala para otro día. Además, ya cambiarás de opinión cuando veas la polla de mi amigo.

Al escuchar la palabra polla, observé cómo ella se mordía el labio. Se comenzaba a excitar y mucho. Mi amigo también lo notó, avanzó y tiró al suelo el consolador que ella llevaba en su mano. La colocó sobre su pantalón, a la altura de los huevos, y ella apretó, como para sentir el tamaño.

-Joder... qué polla.

Mi amigo ya le estaba comiendo el cuello para entonces, y sus manos se deslizaban abajo de su espalda en dirección a su culo. Sentí el deseo de sentarme tranquilamente a ver toda la escena mientras me pajeaba. Antes de que mi mano llegara a mi polla, ya estaba ella totalmente metida en situación y desabrochándole el cinturón a mi amigo.

-Deja eso - le dijo el - Tendrás polla cuando yo quiera.

Se desabrochó él mismo el cinturón y bajo sus boxer ajustados se apreciaba una polla descomunal. Ella, de rodillas frente a él, con la cara a la altura de su pene. Le colocó la mano sobre su polla y comenzó a moversela de arriba a abajo, de manera que ella notase con sus dedos cada uno de los rincones y venas de su rabo. Ella intentaba quitarle el boxer, pero él le respondia con golpes en las manos para retirarselas. Cuando decidió que ya era el momento, se apartó el calzoncillo y su polla salio disparada, golpeándole a ella en la cara.

-Sabes que eres una zorra verdad? Ahora eres NUESTRA zorra, y vas a hacer lo que nosotros te digamos, comenzando por chuparme la polla. Chupa! - le dijo.

Nunca había visto a mi mujer chupar así. Con tantas ansias lo hacia que si me la hubiera estado chupando a mi, ya me habria corrido hacia tiempo. Yo estaba disfrutando tanto mi paja que tuve que parar, la noche era larga, y mi perra muy muy puta, mucho más de lo que yo hubiese pensado. Pero lo que pasó de ahí en adelante, lo contaré la próxima ocasión...




viernes 24 de septiembre de 2010

Enseña tus tetas, PUTA

La puta en la playa

Asi es la puta de la perra. La muy zorra sale de casa con ganas de guarrear. Cuando nos vamos de vacaciones, se vuelve loca. Aprovechando que nadie la conoce, se enfunda en sus minúsculos bikinis de wicked weasel y aprovecha para hacer lo que más morbo le da: exhibirse como una auténtica guarra. La playa presenta las ocasiones ideales para hacerlo: al atardecer, cuando queda poca gente alrededor, se desnuda, enseñando sus tetas, su coño, su ojete, a cualquier desconocido que pueda aparecer por allí. Este año incluso he conseguido que me la chupe en público.

Cuando la conocí, hace años, no pensaba que llegaría a romperle el culo. Sin embargo, ahora, ya lo tiene tan dilatado que entra sin esfuerzo. Y la muy golfa gime, grita y disfruta de que yo le folle el culo. Siempre hay nuevos retos. Siempre se le puede meter algo más grande por el ojete y ver cómo queda completamente dilatado, y ella... completamente humillada, exhausta y con su cara llena de lefa.














miércoles 20 de febrero de 2008

El último polvo de la perra

La perra estaba en celo. Así me lo hizo saber su amo cuando me dijo que esa noche estaba decidido a follarle el culo. Chateábamos él y yo por el messenger de cualquier tema sin importancia cuando me lo dijo. "Esta noche voy a follarle el culo". Yo solté una risotada, porque claro, no me esperaba ese comentario. "¿Y eso?" le pregunté.

-Me tiene hasta los cojones
-¿Habeis discutido otra vez?
-Lo de siempre, sólo es que quiere polla, la tengo castigada

Cambie mi imagen del messenger y puse una foto de mi rabo, grande, duro.

-¿Qué crees que pasaría si yo se la metiera? - le pregunté.
-¿Por el culo?
-Hombre, pues claro... por dónde va a ser si no.

Yo se que frecuentemente fantasea con que se la folle otro, si bien solo se lo dice a ella cuando están en pleno polvo. Se de buena tinta que le encantaría ver mi polla ensartada dentro del culo de ella, y él sabe que a mi me encantaría reventar su ojete. Por tanto disfrutamos los dos hablando del tema.

-Ufff no se si le cabría tu polla -me replica-. Creo que todavía hay que dilatar más su culo.
-Pero sería morboso intentarlo, verdad?
-Calla, que me corro y tengo que reservarme para esta noche.
-¿Te estás pajeando o qué?
-Sabes que nunca lo hago, mi polla no es mía, es de mi perra.
-Y su culo es mío, no tuyo.
-Pero tu no se lo puedes follar -me replica- de momento.

Argumento demoledor, sin duda. Los dos sabemos que por voluntad de ambos el culo de ella es mío, lo malo que ella no lo sabe. De momento. Porque algún día, me correré dentro de ella. Lo sabe él, y, lo sabe ella, aunque aún no me conozca.

-¿Has visto que guarra? - escribe, al tiempo que corta un enlace de su ventana del explorador para pegarlo en nuestra conversación-.

Abro el enlace y veo un vídeo de un desconocido corriéndose en la cara de una putilla cualquiera.

-Sí, menuda guarra - le contesto. La conversación ha vuelto a su anterior cauce...

Pasan unos días, sin noticias de mi amigo. O no me conecto yo, o no se conecta él, pero no coincidimos. De repente una tarde inicio sesión, y ahí está. Rápidamente, un sonido me indica que me ha abierto conversación...

-Tengo algo que te gustará...
-Lo intuía -respondo- le has follado el culo.
-Sí, ha sido completo. Bolas chinas, se las metía ella sola e incluso se las dejó puestas por la tarde, ha estado caminando con ellas por ahí.
-Por el culo, ¿verdad?
-Por supuesto -me dice- ¿por dónde si no? Después el dedo, hasta el fondo.
-Me encanta lo guarra que es... Quién lo diría, ¿verdad? ¿Y despues...?-pregunté, ya sabiendo la respuesta.
-Después mi polla, entró sola. Es extraño, pero su culo estaba completamente dilatado.
-Habrá estado metiéndose cosas estos días, si no no es normal.
-No me digas eso
-¿Te pone o que?
-Te parecerá extraño, pero me pone más cuando le duele un poco.
-Para nada extraño - mi polla bajo el pantalón llevaba un rato dura -. Las relaciones de dominación no son lo mismo sin el dolor... Y ella es tu sumisa.
-Se que es raro, pero en ocasiones también soy yo el sumiso...
-Haced lo que querais, no es de mi incumbencia. Lo único que sé es que le follaría el culo...
-¿Te estás pajeando?
-No puedo evitarlo, estas fotos... dios, la de su propio dedo en su culo es insuperable
-Puta...