El último polvo de la perra

La perra estaba en celo. Así me lo hizo saber su amo cuando me dijo que esa noche estaba decidido a follarle el culo. Chateábamos él y yo por el messenger de cualquier tema sin importancia cuando me lo dijo. "Esta noche voy a follarle el culo". Yo solté una risotada, porque claro, no me esperaba ese comentario. "¿Y eso?" le pregunté.

-Me tiene hasta los cojones
-¿Habeis discutido otra vez?
-Lo de siempre, sólo es que quiere polla, la tengo castigada

Cambie mi imagen del messenger y puse una foto de mi rabo, grande, duro.

-¿Qué crees que pasaría si yo se la metiera? - le pregunté.
-¿Por el culo?
-Hombre, pues claro... por dónde va a ser si no.

Yo se que frecuentemente fantasea con que se la folle otro, si bien solo se lo dice a ella cuando están en pleno polvo. Se de buena tinta que le encantaría ver mi polla ensartada dentro del culo de ella, y él sabe que a mi me encantaría reventar su ojete. Por tanto disfrutamos los dos hablando del tema.

-Ufff no se si le cabría tu polla -me replica-. Creo que todavía hay que dilatar más su culo.
-Pero sería morboso intentarlo, verdad?
-Calla, que me corro y tengo que reservarme para esta noche.
-¿Te estás pajeando o qué?
-Sabes que nunca lo hago, mi polla no es mía, es de mi perra.
-Y su culo es mío, no tuyo.
-Pero tu no se lo puedes follar -me replica- de momento.

Argumento demoledor, sin duda. Los dos sabemos que por voluntad de ambos el culo de ella es mío, lo malo que ella no lo sabe. De momento. Porque algún día, me correré dentro de ella. Lo sabe él, y, lo sabe ella, aunque aún no me conozca.

-¿Has visto que guarra? - escribe, al tiempo que corta un enlace de su ventana del explorador para pegarlo en nuestra conversación-.

Abro el enlace y veo un vídeo de un desconocido corriéndose en la cara de una putilla cualquiera.

-Sí, menuda guarra - le contesto. La conversación ha vuelto a su anterior cauce...

Pasan unos días, sin noticias de mi amigo. O no me conecto yo, o no se conecta él, pero no coincidimos. De repente una tarde inicio sesión, y ahí está. Rápidamente, un sonido me indica que me ha abierto conversación...

-Tengo algo que te gustará...
-Lo intuía -respondo- le has follado el culo.
-Sí, ha sido completo. Bolas chinas, se las metía ella sola e incluso se las dejó puestas por la tarde, ha estado caminando con ellas por ahí.
-Por el culo, ¿verdad?
-Por supuesto -me dice- ¿por dónde si no? Después el dedo, hasta el fondo.
-Me encanta lo guarra que es... Quién lo diría, ¿verdad? ¿Y despues...?-pregunté, ya sabiendo la respuesta.
-Después mi polla, entró sola. Es extraño, pero su culo estaba completamente dilatado.
-Habrá estado metiéndose cosas estos días, si no no es normal.
-No me digas eso
-¿Te pone o que?
-Te parecerá extraño, pero me pone más cuando le duele un poco.
-Para nada extraño - mi polla bajo el pantalón llevaba un rato dura -. Las relaciones de dominación no son lo mismo sin el dolor... Y ella es tu sumisa.
-Se que es raro, pero en ocasiones también soy yo el sumiso...
-Haced lo que querais, no es de mi incumbencia. Lo único que sé es que le follaría el culo...
-¿Te estás pajeando?
-No puedo evitarlo, estas fotos... dios, la de su propio dedo en su culo es insuperable
-Puta...












Mi mujer, la perra

No penseis que siempre ha sido así.

Antes, mi perra era la más pija y puritana mujer de la tierra. Con tan sólo oir hablar de sexo, se ruborizaba, cuando no se escandalizaba. Chupar polla le daba cierto asco y raras veces lo hacía, y de tragar semen, ni hablar (aunque esto último le sigue dando asco hoy por hoy). Los pelos crecían libremente en su coño, formando una voluminosa mata negra, ya que no se depilaba el pubis, aunque nunca ha sido muy peluda. El sexo había que hacerlo bajo las sábanas y a oscuras, o como mucho, con la lampara de la mesilla de noche. Por el culo, no le entraba ni el dedo meñique. Yo se lo veía de cuando en cuando porque, a fuerza de intentarlo, me fue dejando comerle el coño. Entonces yo, mientras ella se abría de piernas, echaba saliva en exceso en su coño para que fuera resbalando hasta su ojete. Cuando le metía los dedos en el coño, hacía que uno, despistado, comenzase a masajear su agujerito de atrás. Cuando iba a dar la estocada final ella se quejaba, decía que por ahí no, que le dolía, y no había nada que hacer. Con cada quejido suyo yo me ponía más cachondo porque me encantaba la idea de sodomizarla mientras ella gritaba de placer y dolor... pero llegado un límite desistía en mis intentos por miedo a que ella rechazase el sexo y me quedara casado y sin poder mojar.


Lo que se comenzó como un intento ocasional de intentar algo por la puerta de atrás del cuerpo de mi mujer, pronto se convirtió en una obsesión. Yo no disfrutaba ya de la postura del misionero e intentaba insistentemente penetrar su ojete, lamer desde más abajo cuendo le comía el coño para saborear su ano y... "por ahí no!!" decia la muy puta. Acababa de follar frustrado y caliente, yo quería llenarle la cara de semen y que lo disfrutara, y lo que realmente pasaba era que terminaba de follar y parecía que ella me hubiese hecho un favor.


Un día me cansé de mendigar sexo y decidí que no me la iba a follar más. ¡¡Que se jodiera!! A mí eso no me gustaba, yo tenía dinero suficiente como para pagar cien putas y que me hicieran lo que les mandara, aunque la puta que yo queria que se dejase hacer la tuviera en casa, preparándome la jodida comida cada día y planchando mis jodidamente elegantes trajes del trabajo. En el fondo yo sabía que no me podría aguantar, pero tenía que tensar la situación lo más posible, como última esperanza de que ella se convirtiera en la zorra que yo sabía que llevaba dentro.


Aguanté y aguanté, y me pasé sin tocarla meses. En la cama, besos pero nunca sexo, y cuando me empalmaba, me giraba al otro lado para que no me viese y me mordía los labios para resistirme a un polvo mediocre. Supongo que ella se comenzó a preguntar que pasaba e intentó averiguar como provocarme. Lo comentaría con sus amigas, o no, el caso es que me la suda, pero un día me la encontré planchando en ropa interior, cuando llegué del trabajo. Cada poco rato, una prenda se le caía al suelo y ponía el culo en pompa para cogerla, orientándolo hacia la mesa, de manera que no me quedaba más remedio que verla ya que yo estaba allí sentado comiendo. Estaba (aún lo está) jodidamente buenísima la muy perra. A pesar de que llevaba unas bragas color carne por debajo de las tetas, muy propias de su estilo puritano, se me puso dura debajo del pantalón al poco rato. La vi mirarme y noté que se había dado cuenta, y sonreía. Me levanté, me puse la americana y le susurré: "eres una puta". Me di la vuelta y me marché al trabajo, con la mano en el bolso del pantalón para disimular lo empalmado que estaba. Llegué al curro, y antes de que pasaran cinco minutos estaba en el servicio cascándome una paja, pensando en mi puta, mi zorra, su culo, y más en concreto en su ojete. Lo que yo no sabía es que ella, después de que yo la llamara puta, se había mordido el labio en un claro gesto de deseo y se había sorprendido a sí misma tocándose por encima de la braga, tanto que, en cuanto yo cerré la puerta, se había tenido que ir a masturbar pensando en lo que había pasado...




Continuará...

Aprendiendo a dilatar su culo



¿QUIEN ES LA PERRA?

La perra es mi puta particular. Sumisa o sometedora, depende del día. Llevo años soñando con follarle el culo, dilatándoselo y lubricándoselo, y por fin he conseguido meterle la polla. La mezcla de placer, dolor y sumisión que le supone estar ensartada por el culo la vuelve loca. Y ver su ojete abierto y pidiendo guerra hace que me corra enseguida y la leche rebose por su asterisco hacia afuera.


Y lo mejor, es que con lo pija que es esta puta, nadie sospecharía de sus gustos sexuales... Porque este zorrón lleva una vida de lo más normal, de hecho podemos ser tus vecinos de arriba, y nunca lo sospecharias...



La página de La Perra nace hoy

Es un honor para mí el poder escribir las primeras palabras de este nuevo blog dedicado a La Perra Anal, en honor de quien tantas pajas me he hecho, y de quien tantas pajas me haré.

Este blog, hermano del mío, Anal y Culos Grandes, nace como plataforma del morbo para Xxman y su perra, y nos brindará sin duda jornadas intensas de placer, morbo y fantasía. La Perra había contribuido en otras ocasiones a las pajas de miles de españoles en foros como Pajilleros y en blogs como el mío, donde todos habíamos visto hasta donde llega su grado de puterío, pero se merecía un espacio donde nadie le pudiese hacer sombra, donde las pajas se centrasen única y exclusivamente en sus formas de mujer, en su ojete depilado y en sus tetas de ramera que en la vida diaria se esconden bajo elegantes y recatados conjuntos de lencería cubiertos por cualquier traje de marca de El Corte Inglés.

Y es que esta pija redomada se transforma en ramera de barrio bajo en cuanto siente que la lengua de su marido recorre el contorno de su ano, lubricándolo como paso previo a la dilatación, a su humillación anal introduciendo toda clase de objetos y a la finalización, que es meterle la polla hasta el fondo por ese pequeño agujerito del placer hasta que pida clemencia o hasta que el semen se derrame fuera de su ojete hasta tocar los labios de su coño perfectamente arreglado.

Le deseo a Xxman mucha suerte con este blog, del que desde este mismo momento se hace cargo, aunque estaré vigilándolo de cerca, mirando a su puta esposa, masturbándome con ella y soñando que es mi polla la que roza su boca, la que llena de semen su culo de golfa y por la que la perra anal bebe los vientos

Un saludo a todos!!!

Firmado: Esselte, webmaster del blog Anal y Culos Grandes